El fracaso que mitificó a los DeLorean

La escena en la que el auto apareció por primera vez fue poética. Lo hizo en medio de la noche, rodeado de humo y sonidos futuristas mientras Marty Mcfly exclamaba. “Doc ¿me está diciendo que construyó la máquina del tiempo en un DeLorean?”. Era 1985 y el DMC-12 avanzaba hacia el futuro.

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Regresemos al pasado, al 21 de enero de 1981 cuando el primer DMC-12 salió de su fábrica en Irlanda del Norte. Construirlo fue una tarea difícil de 6 años. Su creador, John De Lorean había hecho fama por revolucionar el diseño automotriz estadounidense. Trabajó en Chrysler, aportó al desarrollo de Pontiac y Chevrolet, y fue vicepresidente de General Motors (GM) hasta 1975, cuando renunció y fundó DeLorean Motor Company (DMC).

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John, empeñado en construir su auto, viajó a Irlanda y consiguió 100 millones de libras de la agencia estatal de Investigación y Desarrollo. A su equipo se incorporó Giorgeto Giurgiano, el diseñador de carrocería con mayor reputación para ese momento y el ingeniero Colin Chapman, quien había introducido la aerodinámica en los autos de carrera. El modelo más futurista y revolucionario de la época estaba por nacer ¿Por qué fracasó?

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El costo de producción y su precio en el mercado eran elevados. El vehículo finalmente deslució cuando el motor fue reducido de 200 a 160 caballos de fuerza. Para 1982, DMC cayó en la banca rota con 9000 autos fabricados. En un intento desesperado por salvar la empresa, De Lorean se involucró en el narcotráfico, el FBI lo capturó y el gobierno británico cerró la empresa. Años después el empresario probó su inocencia.

El auto quedó relegado a patios de segunda hasta que Bob Gale y Robert Zemeckis, creadores de Back To The Future, buscaban su “máquina del tiempo”. Zemeckis quería un automóvil que pareciera una nave espacial y terminó por elegir el DMC-12 por sus puertas estilo “alas de gaviota”, un detalle que inmortalizó el modelo. GM intentó ofrecer a los cineastas un Mustang más USD$40.000. “Doc Brown no maneja un maldito Mustang”, respondió Gale. Hecha la selección, el mítico vehículo del Dr. Brown fue construido.

Regresemos al pasado, inicios de los 2000. El principal de los siete autos originales de la saga fue remolcado a las bodegas traseras de Universal Studios. Sentenciado al deterioro la gente irrumpía en el lugar y robaba sus partes. El ícono de la historia automotriz y cinemática estaba por desaparecer.

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Fotograma de Volver al Futuro. El modelo de la tercera película fue subastado en USD$528.000.

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Para el 2011, Zemeckis y Gale convencieron al estudio que repare el auto. Un nuevo equipo técnico se empeñó en recolectar las partes originales a través de una pagina de Facebook. “A veces luce mejor que el modelo original”, concluyó Gale tras el proceso. De los siete autos de la saga, solo quedan tres. Dos posee Universal y el otro fue vendido al coleccionista Bill Shea en USD$528.000.

El presente. En EE UU hay una comunidad activa que rinde culto al modelo. Su objetivo es rastrear los DMC-12, convertirlos en “máquinas del tiempo” y exhibirlos en la Convención Anual DeLorean. La feria tiene shows incorporados como dramatizaciones de la cinta e inclusive matrimonio. Es una comunidad activa que se ha apropiado de la cinta sin dejar morir el legado DeLorean.

Probablemente el DMC-12 es el vehículo fantástico más recordado y valorizado en la cultura popular. No todos podemos ser Marty Mcfly o el Dr. Brown, pero sí podríamos tener el privilegio de manejar uno de los modelos más icónicos de la historia y dramatizar un futuro construido en un pasado nostálgico.