Manejas solo de vuelta a casa, está sonando una de tus canciones favoritas, subes el volumen y te pones a cantar y a gesticular como loco movido por una euforia momentánea que te hace olvidarte de todo… hasta que te detienes en un semáforo y descubres que el del auto de al lado te está mirando y disimulas un poco. ¿La escena te resulta familiar? ¿Por qué actuamos así en el auto? Una psicóloga nos lo explica.