Acelerar, la gran debilidad del hombre: llegar más rápido a donde sea, por necesidad, por placer aunque, claro, siempre respetando las normas de tránsito. Pero la capacidad de acelerar no solo determina rapidez, agilidad: para hacerlo bien es necesario contar con una mecánica afinada, es decir, motor potente, caja eficaz