Turismo Carretera vs Stock Car, una comparación oportuna

Mientras en Argentina el Turismo Carretera sostiene su legado, su tradición y su estilo, en Brasil, el Stock Car va por el camino del automovilismo norteamericano, orientado al show y a brindar buenos espectáculos como esencia. Un mismo continente, una misma situación socio económica, dos caminos distintos.

Una es la categoría más antigua del mundo: Turismo Carretera, registrada en el Libro Guinness y homologada como tal, llena de mística, historia, y un fuerte arraigo popular en el fanático de los autos de carrera. Y precisamente por hacer honor a esa tradición enraizada tan fuertemente, continúa compitiendo con autos que se fabricaron entre las décadas del 60 y 70 en Argentina: Ford Falcon, coupé Chevy, coupé Dodge GTX y coupé Torino. Muy modificados, es cierto. De hecho, tan modificados, que del auto original sólo queda la forma del habitáculo, es decir las puertas y techo, nada más.

El avance tecnológico ha llegado a modificar la inclinación del parabrisas del Ford y el Torino para ser algo menos “cuadrados” y poder competir con los otros dos modelos de GM y Chrysler, y también han sido extendidas las colas, para que el flujo de aire que baja del techo con un ángulo tan abrupto respecto a la línea horizontal del baúl, tenga una superficie de apoyo más extensa. Cada marca tiene diferentes dimensiones de sus partes aerodinámicas de acuerdo a la necesidad de la forma de su carrocería. Y ese es el talón de Aquiles, porque ante formas de carrocerías tan disímiles, la corrección del reglamento técnico en busca de equiparar las marcas es frecuente. Se modifican dimensiones de spoiler, gurney, splitter y canalizaciones, aunque también se equipara con peso, límite de RPM y difusor de carburador.

En los motores, el año pasado han dado un salto de calidad, dejando los famosos e históricos seis cilindros varilleros de Ford y Chevrolet , y el Cherokee que desde hace 15 años impulsa a los Dodge y Torino, por un desarrollo propio y único de tapa de cilindros de 4 válvulas y árbol de levas a la cabeza. Un motor que aumentó la potencia sólo un 10% para llegar a los 450HP a un régimen de 9000 RPM.

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Canapino, Werner y Ardusso, avanzan en fila india en Neuquén, en la segunda fecha del TC. Foto: Marcelo Ranea.
Canapino, Werner y Ardusso, avanzan en fila india en Neuquén, en la segunda fecha del TC.

Foto: Marcelo Ranea.

La otra es el Stock Car Brasileño, una categoría tiene en su actual imagen desde apenas diez años, porque aunque su historia data de 1979 cuando nació como una monomarca Chevrolet, a lo largo de sus primeros 25 años fue mudando de formato hasta encontrar en la concepción norteamericana de autos de turismo (Stock Car), el camino del crecimiento y despegue.

El auto es el mismo para todos, el motor también, un Corvette de 5.4 litros V8 que eroga 540HP a 7000 RPM. El perfil de la carrocería es el mismo para las dos marcas que corren actualmente, Chevrolet y Peugeot, y era el mismo cuando corrían Volkswagen y Mitsubishi. Lo que cambia es la estética del frente y la cola de cada uno, los faros y forma de la parrilla, nada más. Compensar entonces no es necesario. Dos características distinguen además a estos autos brasileños: usan el neumático Pirelli de origen turco, sumamente rápido por su compuesto blando, y tienen el dispositivo Push to Pass, un botón que abre la mariposa de acelerador al 100% cuando se pulsa y libera 100HP extra al motor. Ese botón dura entre 15 y 18 segundos, dependiendo la recta de cada pista, y se puede usar 15 veces en la carrera, con la salvedad que entre cada vez que se acciona, deben pasar como mínimo 90 segundos, y eso hace imposible que un piloto pueda usarlo dos vueltas consecutivas.

El automovilismo que propone el Stock Car Brasileño, está basado en alimentar el espectáculo, y generar atracción en el público a través de los pilotos, las reales figuras de este deporte. Por esa razón, y porque con ese tipo de reglamento se puede gastar poco en el auto, se invierten grandes sumas de dinero de patrocinio, en contratar pilotos ex Fórmula Uno o similares, y en montar alrededor de ellos, un verdadero show.

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El Stock Car Brasileño avanza hacia la curva 1 en la Corrida de Duplas, en Curitiba. Foto: Stock Car Prensa.
El Stock Car Brasileño avanza hacia la curva 1 en la Corrida de Duplas, en Curitiba.

Foto: Stock Car Prensa.

El domingo 6 de marzo, mientras el Turismo Carretera disputaba su segunda fecha de 2016 en el autódromo de Neuquén, en la Patagonia argentina, el Stock Car abría su temporada en Curitiba, con una carrera de parejas, en la que compitieron casi todos los pilotos brasileños que llegaron a la Fórmula Uno, como invitados de otros tantos que compiten regularmente en Stock Car, como Rubens Barrichello, campeón 2014 de la categoría.

Mientras en Neuquén, el “gran TC argentino” entregó una carrera plana, sin mayores alternativas que un par de despistes, consecuentes neutralizaciones y la victoria de Agustin Canapino sobre Mariano Werner y Facundo Ardusso en las mismas posiciones que largaron y llegaron, el Stock Car hizo una fiesta de automovilismo, con luchas y sobrepasos por la punta misma, con un piloto titular que ganó su parte de la carrera, y con un invitado de lujo como Antonio Pizzonia, entregándole la victoria al campeón Marcos Gómes luego de batallar con Antonio Félix Da Costa y Ghilherme Salas, que había heredado el volante del poleman, Ricardo Mauricio.

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Al estilo americano, el público en Brasil se instala en tribunas con una mejor visión y comodidad. Foto: Stock Car Prensa
Al estilo americano, el público en Brasil se instala en tribunas con una mejor visión y comodidad.

Foto: Stock Car Prensa

Otra concepción. Otro camino. Mientras en Argentina se sostiene la tradición cueste lo que cueste, en Brasil piensan en el entretenimiento como punto de partida. Y se nota también en los escenarios, porque salvo en tres o cuatro pistas, en Argentina no existe la cultura de la tribuna, de la comodidad para el espectador, y en Brasil, Curitiba, que tuvo su última carrera de autos porque será demolido ya que su propietario quiere construir edificios, y entonces hace un tiempo ya no recibe mantenimiento por ese destino marcado, sería el tercer o cuarto autódromo de Argentina, con toda la extensa recta completa de tribunas cómo sólo Buenos Aires y Termas de Río Hondo tienen.

El automovilismo está en una crisis de entretenimiento en el mundo entero, y mientras la Fórmula Uno lo padece más que nadie, el deporte motor concebido desde Estados Unidos, extendido en quienes lo ven como una alternativa positiva en otras partes del globo, parece tener la llave del éxito.