¿Nuevo o usado? Es el desafío a resolver a la hora de pensar en comprar un vehículo. Y un reto que la mayoría de las personas enfrenta de forma consciente en algún momento. Empero, algunas adquieren un automotor sin pensar en sus necesidades reales, más allá de movilizarse.

Que los automotores están construidos para tener una larga duración, nadie lo duda. Cada marca utiliza la tecnología más avanzada en los procesos productivos, para ofrecer en el  mercado modelos de alta calidad, autos resistentes al uso pero también al paso del tiempo. Sin embargo, éstos por ser objetos materiales no están exentos de sufrir daños o el desgaste natural de sus componentes.

La compra de un vehículo incrementa las responsabilidades de la persona que lo adquiere, sobre todo si la operación la realizó a través de algún tipo de crédito, pues ya no se trata solamente de pagar la cuota mensual sino también de mantener a salvo la inversión realizada, proporcionándole el mantenimiento requerido.

Muchas son las personas que buscan una forma práctica y fácil para adquirir un automotor, ya sea usado o nuevo. Sin embargo, no todas piensan en las bondades que les proporciona la contratación de un plan de financiamiento a través de entidades bancarias, concesionarios de marca, patios de autos,  cooperativas de ahorro y crédito, entre otras instituciones vinculadas a la actividad financiera.