Si hay una regla inmaculada en todas las disciplinas de deporte motor en el mundo, es la de no chocar con tu compañero de equipo. Aunque es una situación latente, el contexto se torna más complejo cuando los pilotos pertenecen a alguna de las escuderías más poderosas de la Fórmula 1; cuando esto ocurre, la controversia está a la orden del día, como lo demostraron Lewis Hamilton y Nico Rosberg en Barcelona.