Ecuador quiere cambiar su forma de transportarse. Quiere acabar (o al menos aliviar) con el intenso tráfico en ciudades como Quito y Guayaquil. Proyectos como el metro en Quito o el aerovía en Guayaquil lo demuestran. Pero, ¿están los ecuatorianos dispuestos a dejar el auto en casa y apostar por el transporte público?